Entre los 8 primeros

Cuando hace unos meses el equipo hacía aguas por todas partes, Chaparro acuñó la genial frase “si este equipo lo cojo yo, lo dejo entre los ocho primeros”. Nada menos. Tratando, además, de dejar en evidencia a Cúper, a Irureta, a Serra, a Fernández, entrenadores todos ellos de talla mundial y que no habían sido capaces de sacar rendimiento a esta plantilla cortita y mediocre donde las haya.

Un entrenador que con sesenta y cinco primaveras jamás ha sido nada en el panorama futbolístico, se atreve a afirmar semejante cosa. Pues bien, aquí le tenemos, convertido en un mar de certidumbres, pensando que insistir con Capi, Arzu y Casto como titulares indiscutibles es sinónimo de personalidad y criterio en lugar de darse cuenta que es un tremendo error, que Casto es un portero de 2ªB, Capi ya no está para estoy Arzu es un exfutbolista.


No contento con eso, este mismo verano se nos pone tierno con el jefe y le pide que se quede y que haga un Betis campeón. Aquí tiene usted al equipo, Sr. Chaparro, utilice sus técnicas de motivación, agote todas las cintas del Dúo Dinámico, de los Bravos o de Lola Flores, procure que aprendan a jugar porque con estos son con los que nos vamos a jugar, otro año más, ahorrarnos la humillación de jugar en la carretera de Utrera.


Si su actitud hubiese sido algo menos lameruza, a lo mejor se hubieran puesto las pilas en Jabugo. Última semana para fichar y aquí sólo vendrán paquetes, ya que no vamos a convencer con mensajitos baratos a Don Manué que no tenemos una plantilla para estar entre los mejores.

Ni en segunda haríamos un papel digno con esta gente. A ver si nos enteramos.

Los bandazos de un entrenador sin rumbo

Después de las “señales” en Málaga, asistimos al engañoso paseo en Elche. Un 0-3 ante un equipo mediocre hasta decir basta, desarrollando nuestro Betis un juego lamentable y unas carencias cada vez más evidentes. No hay laterales, falta un central, al menos un mediapunta y un delantero digno de tal nombre. Y eso, como mínimo, ya que me gustaría que hubiera una verdadera renovación en la plantilla, una revolución sin precedentes.
Nuestros jugadores, en su aplastante mayoría, carecen de calidad para jugar en un equipo de segunda, no digamos ya en primera, y el ejemplo lo tenemos en Doblas. Finaliza su contrato y no tiene ofertas, simple y llanamente. Es difícil engañar a las secretarías técnicas españolas y muy fácil pitorrearse de los béticos diciéndoles que los Arzu, Capi, Damiá, Rivas, Rivera, Pavone, etc., son jugadores para un proyecto serio. Ya vemos lo que ocurre cuando salen al mercado.
El Señor Chaparro afirmó que con los mimbres del año pasado, nos hacía como mínimo octavos, hace unos días nos sorprende con una apología del donmanuelismo absolutamente estomacante, luego se descuelga con que los fichajes de este año son inmejorables, hace el ridículo en Málaga con un planteamiento bochorno y, ahora, pide fichajes.
Pues muy bien, Don Francisco, cuando todo el mundo sabía lo que se cocía con Momparlet, usted se prestó a hacer un teatrito vomitivo delante de la prensa, jamás ha osado levantar la voz contra el régimen y, ahora que ve que va a tener que jugarse los cuartos con esta panda, se descuelga con que quiere fichajes. No hay quien le entienda.
Si tuviera un ápice de dignidad, presentaría su dimisión de manera fulminante. Sólo entonces tendría mi aplauso; mientras tanto, usted es sólo una marioneta más.

El Mensaje

Si alguien que me lea en esta web conoce mis opiniones vertidas en otros foros o en reuniones de béticos, sabrá que Paco Chaparro nunca ha sido santo de mi devoción. Ni siquiera cuando se le ha encumbrado por ser artífice de la permanencia en 2 ejercicios consecutivos. Sin embargo, no me han dolido prendas, cuando tocaba el momento de su renovación, abogar insistentemente por la misma; me guste o no su forma de entrenar, se merecía iniciar un ejercicio, un proyecto con sus directrices y con su lista de refuerzos y bajas.

Ocurre, sin embargo, que no se puede hablar de proyecto Chaparro, proyecto Serra o proyecto Cúper, ya que en este bendito club, sólo existe el proyecto Lopera, esto es, proyecto rácano, mediocre, ramplón, y lastimero, indigno de un club con nuestra historia y nuestra masa social. Que Chaparro haya saltado a las primeras de cambio con mensajes “lamelibranquios” de agradecimiento a “Don Manué” y con peticiones de que no abandone la dirección del Real Betis, en mi modesta opinión, ha sentado muy mal en quienes creemos que otro Betis es posible.

Naturalmente, no podemos esperar que Chaparro ponga las gónadas en la mesa y hable por boca de los inconformistas como nosotros, pero, en ocasiones, un silencio es mejor que un alegato cómplice de las bondades del dictador.

Ayer noche, en Málaga, hay quien ha querido ver en la forma de dirigir el partido un mensaje a Lopera sobre la escasa calidad de la plantilla. Nada más lejos de la realidad. Las boutades de Chaparro, como poner a un portero de 2ºB en lugar de a Ricardo, cambiar a 9 jugadores de golpe, poner a Arzu de central, descartar a Lima en lugar de a Rivas, insistir con los insufribles Capi y Damiá, etc., son una muestra del porqué este entrenador sexagenario nunca ha sido nada de renombre en el mundo del fútbol. Esas genialidades tipo Cruyff, las sabe hacer Cruyff y pare usted de contar.

Si Chaparro quiere lanzar un mensaje, que lo haga en la sala de prensa, con valentía, sin tapujos, para que béticos con escasa capacidad interpretativa como quien suscribe, tengan claro qué es un mensaje y qué es un planteamiento horrendo de un partido. Y no me vengan con que si ganamos no hay fichajes, Lopera es capaz de sacar una excusa para no fichar, de un 5-0 en contra.


Penibético


Gracias, Edu. Adiós, Edu.

Hoy ha hablado Edu; y lo ha hecho con la elegancia, el saber estar, la dignidad y la educación que echamos de menos en todos y cada uno de nuestros dirigentes, siempre diligentes (permítaseme el pleonasmo) a la hora de meter la pata y dar una imagen cutre y chabacana de nuestro club.
Entre otras cosas de menor trascendencia, lugares comunes de cualquier futbolista, frases hechas sobre objetivos, pretemporada y fichajes, ha lanzado un misil tierra-tierra mencionando al enemigo público número uno de Don Manuel, esto es, al mismísimo Serra, dándole las gracias por confiar en él y permitirle venir al Real Betis.
Esto, que en un club normal, con dirigentes normales, no tendría más importancia, adquiere un cariz épico viniendo, como viene, de un trabajador del club que se expone a ser represaliado (Tegasa mediante) con su contrato de imagen, criticado por Radio Kabul y menospreciado por el inevitable coro borreguil de quienes aplauden cualquier barbaridad que salga de las fauces del dictador.
Ya tienen en Jabugo un nuevo enemigo del beticismo, un nuevo pesetero, un nuevo destructor, ya tienen entretenimiento. Como prevención ante quienes puedan saltar a criticar las declaraciones del brasileño, pido que tengan especial precaución en lavarse bien la lengua, con Zotal si es necesario, antes de criticar al jugador más comprometido de esta plantilla, al auténtico salvador, dos años seguidos, del inevitable descenso. Al jugador que, ante la vergonzante pasividad general, jugó el derby con una brecha en la cabeza y peleó hasta la extenuación por evitar la enésima humillación que nos infligía el eterno rival. Que corra el alcohol por los dedos de los borregos que escriban en los foros las cosas que le ordenen desde Encadesa, que se palpen mil veces las ropas antes de atreverse siquiera a insinuar la menor afrenta contra este jugador.
Por todo esto, hoy ya sabemos que, lamentablemente, Edu no renovará por el Real Betis. Como bético agradecido por su rendimiento en estos años y por estas declaraciones que ponen a más de un cobarde en su sitio, desde lo más profundo de mi corazón verdiblanco, Gracias, Edu; Adiós, Edu.

El camarote de los hermanos Marx

Ahora son diez, como los negritos de Agatha Christie. Nada menos que diez béticos de corazón, hasta ahora desconocidos, que no pusieron un solo duro en el famoso 92, que no son socios y que son capaces, eso sí, de conseguir diez millones de euros y otros cincuenta más sin ni siquiera haber constituido la sociedad que gestionará el Betis.

Las declaraciones que perpetra cada día este grupo de vividores sacados de cualquier película de Fellini ( los abuelos testaferri, podríamos llamarles), son cada vez más surrealistas. Don Manué crea la chorrada en su mente enferma y ellos la repiten.

Todo esto, además de un insulto intolerable al beticismo, es un teatro indecente cuyo desenlace ya conocemos todos. Lopera nunca se va a marchar del Betis por la sencilla razón de que no puede hacerlo. Su horizonte penal es demasiado complicado como para dejar en manos ajenas pruebas, documentos y acciones.

Así pues, hoy toca que sean diez, pero mañana puede decir que son veinte, o un ciento, qué más da, esta afición indolente y aborregada está dispuesta a consentir cualquier tropelía jabuguil. Como si nos dicen que hay más directivos que en el camarote de los Marx. Somos capaces de ir tres mil al primer entrenamiento y sólo quinientos a gritarle a Lopera que no aguantamos más. Así nos va y así nos irá.